Editorial: Debemos asumir la crisis hídrica
El conjunto de la población debe tomar conciencia que FALTA AGUA. No se puede ignorar ni seguir mirando de soslayo las informaciones que en forma permanente están emanando de los entes específicos de control e investigación. Esto, en función de observar el despilfarro que una gran mayoría realiza del tesoro más preciado que tenemos los humanos, el agua.
Hoy están ingresando en los diques del sur mendocino volúmenes con mermas significativas que superan el 40% con respecto a la misma fecha del año anterior y en donde en vastos sectores de la población y el agro careció del vital líquido. Diques con faltas que son prueba elocuente que la naturaleza nos están diciendo que debemos hacernos parte en la mitigación del serio problema que esta carencia significa.
Hace poco tiempo atrás, verificando con técnicos el estado nivológico de las altas cumbres, se podía apreciar que en La Laguna El Diamante, fuente de nacimiento del río que da vida a San Rafael, observaba 35 centímetros de nieve, cuando la media normal para esa fecha era de 1,50/2.00 mts.
Es imprescindible que comencemos a economizar el uso de agua ya que hay maneras concretas y efectivas de hacerlo.
Es el momento de comenzar a evaluar el reemplazo de los espacios verdes con cesped, importantes paños que indudablemente son bonitos, pero no alcanza el agua para mantenerlos y por ende debe pensarse en jardines desérticos ante la emergencia que ya se comienza a sentir. Que tienen otra belleza y que es la de saber elegir y ubicar piedras naturales y arbustos nativos de gran resistencia a la sequía. Debemos tener presente que también es una actitud solidaria, pues no puede volver a acontecer lo que sucedió el verano pasado que mientras se despilfarraba agua para regar jardines, había barrios que no tenían agua ni para higienizarse sobre todo en horas de la tarde.
La agricultura debe suspender el riego a manto. Esta modalidad es incomprensible. Se debe implementar desde el estado la manera de acceder a tecnologías más efectivas y económicas como el riego por aspersión controlada, por ejemplo. El riego por goteo o también lo que ya algunos agricultores han comenzado a realizar, cual es, el riego por surco abierto en los frutales o viñedos, hilera por medio y no el doble surco.
Un comentario no menor merece la política municipal, que creemos equivocada, de seguir plantando en sitios públicos variedades exóticas que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia e identidad arbórea. Ejemplo, la gran cantidad de palmeras que requieren Las autoridades y profesionales ¿No pensaron en nuestros chañares y/o algarrobos? Debieran considerar que debemos fortalecer nuestra imagen auténtica. Seguir decorando con palmeras es una copia burda de los boulevares al estilo de Miami Beach con el fundamento sólido de que, primero no tenemos el agua y el clima adecuado que ellas requieren y segundo que disponemos de árboles regionales de singular belleza para reemplazarlas. Arboles con identidad.
Debemos asumir que, de seguir esta situación y a decir de los informes de investigación científica tenderá a agravarse, puede que antes de lo que se piensa abramos el grifo en nuestros hogares y el agua no alcance ni para bañarse.
“Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón”
Henry F. Amiel (1821-1881) Escritor suizo.
Héctor Correa Gabbi – Director








